a la tinta roja de mi cuaderno

Está lloviendo tan fuerte, que las raíces arrancadas se hallan sobre el suelo pertubado.

El cielo, implora calma.

Pero aquellas nubes son tan negras que se hunden entre ellas, junto a la rapidez de este tornado iniciante.

Más aún todo esto no sugiere nada para mi.

sólo me retuerce los nervios aquella tinta roja que se encuentra en el papel,

en el trapo,
sobre el piso,
en mis manos y las gotas espesas salpicadas sobre mi rostro.

El <asunto> acababa de terminar, y para mi, ya no importaba que la tan desesperante lluvia inunde el lugar

El viento remolina todas las palabras deshechas, que abre y cierra las puertas y ventanas
al son de un tire y empuje
de un quédese o lárguese.

Ante auqel lugar que sólo se mantenia sobre la oscuridad a causa del cortocircuito de cables
ya nada importaba
había acabado
sólo aquella tinta roja acobarda.



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